CASOS CLÍNICOS
1.
Caso clínico o ejemplo del trastorno depresivo mayor
Historia clínica
Identificación:
A.S.L.V.
Edad y fecha
de nacimiento: 67 años – 28 de agosto de 1951
Sexo: femenino
Estado civil:
separada
Nivel de
escolaridad: técnico - instrumental
Ocupación/
profesión: auxiliar de enfermería / pensionada E.S.E san jerónimo de montería
Lugar de
procedencia: zona rural – sabana nueva vereda de san Pelayo.
Lugar de
residencia: zona urbana- b/el edén calle 34 # 16-15.
Religión:
católica.
Fecha de
inicio: 26/02/2018
Evaluado por:
Liliana Guerra Buendía
Contacto inicial
Ingresa por sus propios medios en compañía de una nieta
menor de edad, derivada de la consulta con la médica familiar del programa de
todo corazón para crónicos Mutual ser EPS. Con apariencia limpia y organizada,
porte y actitud acorde a su edad cronológica, alerta, orientada auto y
alopsiquicamente, alerta y receptiva a los estímulos del medio, hipoprosexia,
tono y timbre de voz bajo, lenguaje fluido y coherente. A nivel del contenido
del pensamiento se evidencia patrón lógico con ideas sobre valoradas frecuentes
ante eventos sencillos de la vida diaria y bradipsiquia a nivel del curso.
Inteligencia promedio, memoria conservada, buena capacidad de introspección
sobre sus morbilidades, juicio lógico, hipotimica, con dificultad para mantener
el contacto visual, llanto fácil, anhedonia, abulia, sin alteración de la
sensopercepción, inhibición psicomotriz, hipersomnia e hiporexia. Luego del
establecimiento del vínculo terapéutico durante la entrevista, se evidencia
maximización de quejas somáticas y problemáticas presentes en la vida de
A.S.L.V.
Motivo de consulta
“Estoy muy mal”
“Tengo HTA (hipertensión), DM2 (diabetes mellitus tipo
II), obesidad, ERC, estadio IIIA (enfermedad renal crónica) y la glicemia se me
aumentó a 524 mg/dl, por lo cual estuve hospitalizada durante 8 horas. Me
mandaron por la consulta externa, la médica especialista me indicó insulina
como tratamiento a lo que me negué y empecé a llorar. Le dije que le tenía
miedo intenso y ella me indicó un nuevo tratamiento con medicamentos orales y
que me hiciera un seguimiento. Si mejoro no me aplica insulina, de lo contrario
me va tocar aplicármela y no quiero llegar a eso”. Manifiesta que además de
tener la hemoglobina glicosilada 10 % muy alta, hace más o menos tres meses se
viene sintiendo muy triste, preocupada y llora con facilidad debido a problemas
familiares y los padecimientos en su salud, por lo cual la médica inició
medicación y la remitió a psiquiatría.
Quejas del paciente
Aspecto cognitivo:
Predominio de pensamientos automáticos negativos como: “nunca voy a ser feliz”,
“siempre me pasa lo mismo”, “no sirvo para nada”, “soy un estorbo para los
demás”, “no les importa cómo me siento”, “me voy a morir pronto”, “no voy a
salir de esto”, “todos los hombres son iguales”. Manifiesta creer en Dios como
ser superior, formación en valores y vocación de servicio, con creencias en la
preservación de la familia como unidad fundamental de la sociedad, lo que la
llevó a soportar una historia de maltrato psicológico e inclusive físico, pero
luego de su experiencia piensa que el maltrato no está justificado desde ningún
punto de vista y sus secuelas son muy dolorosas. Manteniendo este pensamiento
“la frustración la invade” expresión que utiliza para referirse a las
trasgresiones de parte de su yerno para con su hija, quien es pasiva con él.
Aspecto afectivo: tristeza,
anhedonia, adinamia, temor, miedo, angustia, impotencia, ansiedad,
irritabilidad, sensación de abandono, melancolía.
Aspecto conductual: llanto,
ira, agresión, aislamiento social.
Aspecto fisiológico:
tensión, hipersomnia, hiperoxia.
Aspecto
relacional: hija de madre
soltera, con quien mantuvo una relación armónica y de sobreprotección. Con un
hermano menor por parte de la madre, con quien convive y mantiene tiene una
relación armónica. A causa del abandono de su papá, mantiene una relación
distante con él. Dos hermanos por parte de padre con los cuales mantiene una
relación distante. Manifiesta cautela y dificultad para hacer muchos amigos,
siempre ha manejado un grupo pequeño de amistades y familiares significativos
para ella. ASLV no tiene interés en acercase a espacios socializadores,
evidencia pérdida del interés en establecer relaciones interpersonales.
Aspecto
contextual: experiencia de
vida difícil por el poco apoyo de su papá, con un estrato socioeconómico bajo,
con influencia de familiares desescolarizados, formada dentro de un hogar
monoparental conformado por su mamá y hermano menor. Con cercanía a la abuela
paterna, quien padeció diabetes mellitus por más de 40 años, le amputaron una
pierna y le aplicaban insulina. La vio sufrir mucho.
Un ambiente laboral estresante, con misión en atención a
pacientes intrahospitalario, trabajaba en dos clínicas simultáneamente. Luego
de casarse y tener su única hija empezaron los problemas con su cónyuge por
maltrato intrafamiliar y dándole lugar a la aparición de las enfermedades junto
con el sufrimiento y alejamiento del grupo de amigos que tenía para la época.
Actualmente vive en estrato socioeconómico 3 medio bajo, rodeada de personas
con formación técnica y profesional.
.
2.
Caso Clínico sobre el trastorno depresivo persistente
(Distimia, de comienzo tardío)
La paciente es una mujer de 38 años, casada. Tiene dos
hijos de 6 y 2 años.
Motivo
de consulta: Ella comenzó a
estar mal después de su segundo embarazo, hace tres años. Este embarazo no era
querido y hasta se pensó en un aborto, pero su esposo la convenció de que no lo
hiciera. Se había estado sintiendo deprimida e irritable, constantemente
preocupada por las tareas del hogar y los chicos. Se sentía insuficiente e
incapaz de llevar a cabo las responsabilidades de ser madre de dos niños.
Antecedentes: La paciente creció en un pequeño pueblo. Su infancia
estuvo marcada por la enfermedad de su madre, de quien sólo se acuerda que
estaba enferma. De niña, tenía que hacer las cosas de la casa y era resentida
porque los otros niños no tenían este deber. Su madre murió cuando ella tenía
12 años y recuerda haber estado muy triste. Su padre era afectuoso con ella
pero bebía demasiado y era violento con su mamá. Había dos hermanos en la
familia -uno 20 años mayor que la paciente y el otro, 12 años mayor. Después de
la muerte de la madre, el hermano mayor se mudó con su esposa a la casa
paterna. La esposa de su hermano le hizo a la paciente la vida particularmente
difícil porque le exigía cosas y la criticaba siempre por ser perezosa. A los
quince años se fue de la casa para trabajar como niñera durante dos años, hasta
que fue lo suficientemente grande para estudiar enfermería. Dos meses antes de
terminar sus estudios, y nunca los completó. Había dejado de asistir por algún
tiempo por enfermedad y se le dijo que debería repetir parte del curso.
Conoció a su esposo durante este curso. Él era de otra
cultura y 13 años mayor que ella. Después de salir durante tres años se fueron
a vivir juntos. No quiso casarse en ese entonces porque él decía que no podía
mantenerla al no tener un trabajo permanente. Aparte de ello, su familia en su
pueblo natal esperaba que él se case con alguien de su propia cultura y no sabían
nada de esta relación. Al quedar embarazada, su compañero la convenció de que
se hiciera un aborto, también porque no podía mantener un niño. Después que
consiguió un trabajo permanente se casaron pero no le dijeron a la familia de
él hasta que pasaron dos años. Su relación fue tormentosa. La paciente
describió a su marido como de buen corazón pero poco razonable. Era
autoritario, exigía que ella hiciera todo el trabajo de la casa y no quería
cuidar de los niños.
Datos
actuales: La paciente era
una mujer delgada, limpia y prolija pero parecía no importarle para nada su
apariencia. Estaba tensa y frecuentemente rompía en lágrimas. Su conversación
era normal en tono y forma. Respondía apropiadamente pero hablaba mucho. Estaba
preocupada por el hecho de no poder resolver sus dificultades domésticas, y se
afligía por el futuro de sus niños, si ella muriera, como lo había hecho su
propia madre. No tenía creencias o percepciones anormales. Su capacidad
cognitiva estaba intacta y estaba globalmente orientada. Sus recuerdos
inmediatos, y su memoria reciente y remota eran buenas. Su percepción del
problema era moderada, si bien reconocía que tenía un problema, no sabía cómo
la podían ayudar. Los exámenes físicos y las pruebas de laboratorio no
revelaban nada anormal.
Evolución: Se internó a la paciente para liberarla del estrés de la
casa. Gradualmente se relajó y comenzó a interesarse por su apariencia otra
vez. A pesar de las presiones para que regresara a la casa donde su esposo
tenía dificultad para cuidar los niños permaneció en la sala durante casi dos
semanas. En este tiempo su estado de ánimo mejoró y ella y su esposo pudieron
conversar sobre algunos de los problemas que tenían. Se le dio el alta pero con
un plan de seguimiento para pacientes externos para ella y su marido. Ambos
llegaron a un acuerdo para aumentar la ayuda en la casa y para estar un tiempo
solos, sin los hijos, cada semana.
Discusión:
Durante tres años la paciente se había sentido deprimida
y sufría sentimientos de insuficiencia e incapacidad para enfrentar las
responsabilidades de madre y esposa. Estos síntomas no son suficientes para
diagnosticar un episodio depresivo, ni siquiera de índole leve. Sin embargo,
para períodos largos de constante o recurrente actitud depresiva, como lo es en
su caso, podemos considerar el diagnóstico de distimia. Para este diagnóstico
se deben cumplir los siguientes criterios: al menos dos años de constante o
recurrente estado depresivo, durante ese período, ningún o muy pocos episodios
individuales de depresión que sean lo suficientemente severos o de larga
duración como para que reúna los criterios de trastorno depresivo recurrente
leve; y la presencia de por lo menos tres síntomas de una lista de once,
durante por lo menos una parte del período de depresión.
Estos criterios están ampliamente presentes en el caso
actual. Todos los síntomas de la paciente, como se los describe aquí,
concuerdan con el panorama clínico de la distimia. Si se quiere, el comienzo
puede ser calificado como tardío (entre los 30 y 50 años de edad).
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